"Anuncian Lluvias"
Eduardo Stupia
Banco Nación
2012

Una de las características mas notables en la obra de Delfína Bourse es la estrecha relacion física que ella establece con el soporte, eso que siempre esta allí aunque quiera disimularse, y que en Bourse es casi el canon, la nota dominante que secretamente, aunque de repente de manera fuertemente explicita, ecualiza y cohesiona todo su expansivo universo coloristico. Como antes sucedia con las delgados formatos de madera, ahora es el papel quien juega un rol nada subalterno en el carácter integral de la pieza, revelando sin disimulo una rara textura rustica, en el ríspido desgarro al cual someramente lo somete la artista, justamente alli donde todo es tersura, coloratura equilibrada y exquisita. Ahí están esas cicatrices de un nuevo color opaco y ajeno, refractario a la altura vibrante y la constante dinámica que la artista imprime al conjunto, tan universalmente compensado como saludablemente perturbado aquí y allá no solo por esos insólitos arañazos, sino por ingresos lineales y gestuales de un mayor grosor e intensidad materica, que Bourse maneja con precisión y sensibilidad.

Bourse parece abordar el papel ensayando sobre la nueva fluidez que le garantiza este medio un cierto desapego de sus complejos oropeles de abstracciones casi fauve y geometrias ornamentales. Sigue, por supuesto, fiel al preciosismo de los pasajes y transparencias donde resuenan imbricadas las mas heterogéneas alusiones florales y botánicas, los dameros multiformes, las grillas distorsionadas, las citas paisajisticas. Pero ahora tambien impone una rara gestualidad casi arbitraria, una nueva impronta manual hecha explícita en toda una tensa actividad de pinceladas,contrapuntos agudos en la direccion de las grandes lineas estructurales del cuadro, en la relacion entre los blancos, entre los borbotones en primer plano y los artificios de profundidad. La artista ha convertido lo que parecía una suite de caleidoscopios bidimensionales congelados en un nuevo ensayo espacial-lingüístico, donde las falsas perspectivas, las citas impresionistas y constructivas y hasta ciertas resonancias románticas exhalan otra respiración, una revitalización vigorosa de toda su practica, no solo en el aire ensayistico de los dos grandes papeles panoramicos que son el eje de la muestra, sino incluso cuando el registro se acomoda apenas al pequeño formato de virtual cuaderno de viaje.

En un contexto a veces dominado por velocidades extremas y movimientos exógenos, siempre espectaculares, es saludable participar de la experiencia que nos propone Bourse, una conversación disimulada consigo misma en el territorio de la reflexividad y el conflicto, donde el susurro y el equilibrio son quebrados adrede por esas laceraciones táctiles, mordeduras de una vibracion intima ininterrumpida que ella establece entre el agua, la tinta, el pigmento y las cualidades intrínsecas de las superficies, obedeciendo a la necesidad tacita e incontrolable de ir mas allá de lo que aconseja el manual del cuadro eficaz , como recelando de cualquier riesgo de edulcoramiento o amanerado virtuosismo. Eso es precisamente lo que aporta una enorme singularidad a la obra de Bourse, mas aun tratandose de una artista como ella, con una evidente vocacion de respeto a la armonía del todo y a la elaboración técnica escolástica, un don o un saber que también es un limite, en ella nítidamente superado.

Eduardo Stupia