Primavera en mayo
Eduardo Stupía
Centro Cultural Recoleta
Mayo 2010

Notables coloristas y dueñas, cada una a su manera, de un poderoso carácter pictórico, Magdalena Rantica y Delfina Bourse imponen su sensibilidad de manera eficazmente programática al ámbito de su muestra, para convertirlo en un espacio cargado de sugestión, entre la fascinación ornamental y la abstracción lírica.

Enhebrando y desenhebrando el delgado hilo que une, y separa, la alusión narrativa, el artificio paisajista y la más pura invención, Rantica y Bourse urden capa tras capa de enigmáticas superposiciones y contrapuntos de troquelados, recortes, planos de ambiguos perímetros e inciertas superficies, apoyadas en un arsenal notablemente rico y diverso, aunque en esencia somero y justo, de recursos técnicos y expresivos. Se trata aquí de recuperar la pura materialidad y el espíritu cálido y pregnante del más minucioso trabajo manual, sin descuidar la claridad constructiva y una infatigable noción escénica.

Con su elegante y dinámico trabajo de modulación, corte y línea, embebido de un disimulado virtuosismo, Rantica enrarece luminosamente toda resonancia que pueda detectarse en sus arborescencias, floraciones y alusiones acuosas que, al tiempo que la despliegan, comprometen íntimamente la arquitectura del cuadro. Los pliegues, impulsos gráficos, jirones y ásperas mordidas con los que Bourse busca, y logra, apartarse de cualquier eventual placidez o edulcoramiento, se sostienen paradójicamente en un lenguaje de refinamiento inagotable. Ambas artistas persisten en quebrar la lógica homogénea del soporte, y consecuentemente la de cualquier esbozo de lectura apoltronada.